A casi un mes de inaugurar el Mundial de Futbol en Rusia, el futbol toma diferentes dimensiones en el mundo, han terminado las temporadas en diversos países y las selecciones participantes de este certamen empiezan a recibir a los jugadores convocados que se integran al representativo de su país para iniciar una etapa más como cada cuatro años sucede.

El futbolista llega al tope de su trabajo, llega a tratar con otro sistema, otro ambiente, otros olores y sabores del balompié, de ahí que, en su momento, den su mejor o peor nivel en el mundial. Pero nunca nos hemos puesto a pensar el sentir del participante, sí ese que termina una liga y tiene que empacar maletas para ir a otro compromiso, que ni tiempo le da de la distracción, que su concentración seguirá por lo menos cinco semanas más, no hay familia, no hay diversión, no hay nada, enfrente aparece sólo  FUTBOL, y así transcurren los días en que el jugador está envuelto en un balón, con la posibilidad de cubrirse de gloria o pasar inadvertido por ese largo túnel que representa asistir a una competición mayor como lo es un mundial.

La vida de un futbolista previo a un mundial, que lo es una alta competición como esta, es muy estresante, se tiene que preparar físicamente y mentalmente al 100% para rendir la exigencia que le demanda su equipo y selección, no son ajenos a que tras el intenso entrenamiento puedan surgir las lesiones, que en su momento pudieran ser las menos, pero hay veces que las mismas los dejan fuera de la competición, de un torneo y a veces de su propia carrera. El jugador puede presentar un bajo rendimiento previo a una importante competición por cuidar su estado físico, de ahí se desprende el mito de cuidarse las piernas, de cuidar los altos ingresos y no exponerse a cualquier tipo de accidente que ponga en riesgo su profesión. Las mañas, los secretos las acciones, rodean el entorno de un deportista que ante su público tiene que poner la mejor actitud y aptitud para representar más que a una nación, representar la ilusión de millones de aficionados que pagan y tienen puesta la confianza en él. Eso es lo que sigue en el futbol, al terminar una liga y previo al Mundial de Futbol en Rusia 

Y el Santos es campeón, así es, obtuvo su sexto título bajo la dirección de Siboldi, ex portero que recibe la oportunidad de dirigir al primer equipo de Santos y da este tipo de resultados. Un grupo que se conformó, no con la mejor nómina, pero sí de jugadores comprometidos con su trabajo y que vieron el pasado domingo el fruto de su esfuerzo al coronarse campeones de la liga Bancomer Mx. Derrotaron a equipos grandes en todos los aspectos, tal vez más en el monetario, si le queremos poner sal y pimienta al asunto, tigres el primero y su segunda víctima, por decirlo de una manera, América. Santos hizo lo que tenía que hacer, goles, y esos goles lo tienen hoy con su sexta copa en su vitrina de un estadio moderno que se ha vestido de fiesta. Felicidades a Santos, por su lucha, por su compromiso y por darle a su afición la satisfacción de ser campeón.