Para un aficionado al fútbol llega a ser complicado disfrutar un partido de tu equipo favorito, debido a varias razones que pueden ser: generar estrés, ponerte nervioso, gritar, sufrir y muchas otras que hacen que un partido se vuelva un martirio por 90 minutos, pero gane o pierda ese sentimiento de vuelve único e irrepetible. Para mi, ver un partido del Real Madrid es eso, un cúmulo de emociones y sentimientos que cambian con cada jugada que pasa, pero para llegar a experimentar ese sentir, primero tienes que pasar por un proceso que va desde el gusto que se tiene por el deporte hasta lo que tengas que sacrificar por ver jugar a tu equipo.

Un ejemplo de eso es mi sentir con la temporada 2017-18 del club español antes mencionado, luego de haber conseguido el título de liga número 33 en su historia, su trofeo de Champions conocido como “La Duodécima”, para así decir que consiguieron el llamado “doblete”, pero al final de cuentas el deporte es cíclico y termina, siempre habrá otra temporada, otra copa, otras contrataciones y nunca se jugarán de la misma manera o se repetirá lo logrado aunque el aficionado quiera que se repita ya que el que tu equipo consiga títulos siempre es bien recibido por los seguidores en todo el mundo.

Real Madrid festejó con sus aficionados triunfo de la Champions.
Real Madrid festejó con sus aficionados triunfo de la Champions. AP Images

La ilusión que siempre está presente de poder ser el primero, el orgullo que te genera portar la camiseta del club de tus amores es por lo que seguimos el deporte, en mi caso el fútbol, al final del día es lo más importante de lo menos importante, pero se pueden lograr grandes cosas poniendo el ejemplo, ese ejemplo que cada institución denota con sus jugadores, con su manera de tocar el balón, los valores que expresa son los valores que adopta el aficionado para reproducirlos en su comunidad con su familia y amigos aunque muchas veces puede o no ser perjudicial , eso ya depende de la institución.

Esta temporada el Real Madrid no ha logrado cosechar los triunfos como la temporada pasada, no es lo que la afición esperaba, la paciencia para algunos seguidores comienza a perderse pero nunca se pierde la fé. Por mínima que sea la esperanza de que mi equipo logre un título esta temporada lo seguiré apoyando; sufriré, me enojaré pero nunca los dejaré ya que parece cliché pero “hay que estar en la buenas y en la malas más”.