Dentro de un período de cuatro años, pueden suceder muchas cosas, una generación de jugadores puede nacer y otra morir, el futbol se vuelve tan cambiante y de momentos que un proceso de cuatro años puede ver mermado o muy distinto en su etapa final a como comenzó. Este es el caso de España. Una selección que buscó resurgir de la cenizas para convertirse nuevamente en  lo que alguna vez fue: “Una selección triunfadora”.

El camino no fue sencillo, tras ser eliminado de Brasil 2014 en la fase de grupos con una actuación decepcionante, España buscó renovarse, la salida de Vicente del Bosque y más de la mitad de la plantilla decidieron decir adiós al futbol de naciones, ya que en estos momentos la edad se vuelve tu peor enemigo. La Real Federación Española buscó seguir el proyecto y que una nueva generación aquella ganadora de la Euro sub 21 en 2013, tomara posición principal para recuperar el futbol perdido.

Los primeros momentos fueron turbios, tuvieron que pasar muchas alineaciones para que el entrenador de la selección española llamado Julen Lopetegui llegara para la primer gran prueba. La Eurocopa de Francia 2016 en la que cayeron en cuartos de final ante Italia con una soberbia actuación de Gianluigi Buffon. Los españoles dejaron buenas sensaciones a la espera de una clasificación al mundial de Rusia 2018.

La fecha llegó, el mundial de Rusia se hizo presente y una nueva generación con la ilusión de hacer cosas grandes, comandados por una nueva Real Federación Española de futbol, que a un día de comenzar la mayor justa futbolística decidieron destituir a Lopetegui como entrenador de la Roja debido a que fue anunciado como nuevo entrenador del Real Madrid. Esta situación no le gustó al federativo Luis Rubiales que decidió dimitirlo y aceptar que fue la mejor decisión.

Ante la ausencia de Julen entró Hierro para recatar un banquillo y a unos jugadores que en la mente buscaron dejarse todo. La Copa del Mundo inició , el primer partido de la selección española fue virtuoso contra Portugal, un 3-3 justo que dejó la vara muy alta a las demás selecciones pero incluso a ellos que para las siguientes fechas todo fue muy diferente.

En los compromisos ante Irán y Marruecos la roja venció y empató, consiguiendo su primer lugar de grupo pero sin convencer a su nación, ni siquiera a la prensa que buscó liquidarlos hasta el último momento. Posiblemente la sensación de ser favorito puede ser negativa en un grupo tan joven ya que las playeras pesan y mucho.

Cuando se presentó la fase de octavos de final ante el anfitrión, una pizca de esperanza en el funcionamiento hizo que España se fuera adelante en el marcador pero la complacencia y los errores hicieron llegar un penal a favor de Rusia que empató el marcador 1-1.

El segundo tiempo no fue muy distinto, una posesión del balón brutal del conjunto ibérico pero estéril, sin opciones ni variantes oportunas para incomodar al rival. Llegaron los tiempos extras y así los penales. España con dos fallas, una de Koke y otra de Aspas quedaron fuera de la Copa del Mundo nuevamente en una fase temprana de la competición.

La despedida de Andrés Iniesta de la selección junto con la eliminación terminan una época en la que el toque valía ahora es tiempo de buscar una nueva identidad que acompañe a los jugadores de calidad que tiene España, un nuevo planteamiento que tendrá que comenzar desde su arquero porque aún con la eliminación siguen sin ser derrotados desde hace dos años.

A la espera de lo que diga la federación y sus planes maquiavélicos que a mi parecer tienen mucho que ver con la reciente eliminación de la Roja.

España 3-4 Rusia FIFA