El despido de Rubén Omar Romano del Atlas bien pudo tener varios encabezados que hubieran quedado a la perfección: “La historia sin fin“(por el cual me decanté), “Tropecé otra vez con la misma piedra“, “Crónica de un despido anunciado“, elija usted el que más le guste, y es que los únicos que pensaron que dicha historia podía terminar de otra forma fueron los directivos del conjunto rojinegro.

Ruben fue destituido éste fin de semana de la dirección técnica de Atlas
Ruben fue destituido éste fin de semana de la dirección técnica de Atlas Internet

Si bien es cierto que en algún momento Romano fue un técnico prestigioso, con una propuesta agradable que en varias ocasiones estuvo a punto de tocar el cielo, su chispa se fue diluyendo desde aquella tarde en La Bombonera de Toluca, en donde de forma inverosímil se le escapó el título con Santos Laguna. A partir de ese momento la mucha o poca fortuna que lo acompañaba lo abandonó, al grado de ni siquiera terminar los torneos al frente de sus últimos equipos. Con resultados tan pobres, era absurdo pensar que de la nada iba a cambiar esta racha negativa con tan solo llegar al cuadro tapatío.

Ruben Perdiendo la final en la Bombonera
Ruben Perdiendo la final en la Bombonera Internet

Romano perdió 8 de los 12 partidos oficiales que dirigió en esta tercera etapa con el Atlas y por increíble que parezca en una de las entrevistas, el técnico argentino señaló que le sorprendía su despido de los Zorros, declaración que sin duda haría sonrojar hasta al más serio. Pero siendo justos, no todo el desastre que actualmente es el cuadro atlista es culpa del técnico argentino, pues la culpa también recae en la directiva rojinegra y en particular en el Presidente del Atlas, Gustavo Guzmán, quien (nuevamente) no tuvo la visión para tomar decisiones adecuadas a tiempo.

Ha sido una temporada difícil para la institución rojiblanca.
Ha sido una temporada difícil para la institución rojiblanca. Internet

Haciendo un muy, pero muy breve repaso de a qué me refiero, el proceso de José Guadalupe Cruz al frente del Atlas había terminado desde el torneo pasado cuando fueron eliminados en la Liguilla por Monterrey, en ese momento Guzmán debió hacer el cambio de timonel para que el nuevo estratega tuviera tiempo de trabajar. Sin embargo, se optó por dejar al Profe a pesar del descontento de la afición, se dejaron ir jugadores que habían sido claves y no se trajo a nadie del mercado nacional. Se apostó por elementos del extranjero (con el riesgo que esto implica), se despidió a Cruz en la Jornada 2 y en lugar de ir por un estratega de renombre se contrató a Romano, es decir, en menos de un semestre el Atlas hizo absolutamente todo mal.

Guadalupe Cruz y Rafa Márquez
Guadalupe Cruz y Rafa Márquez Internet

Y si usted amigo mío, todavía se pregunta porqué elegí de título ‘La historia sin fin’, la razón es muy simple, la actualidad del equipo rojinegro no es algo nuevo, ya que el Atlas ha sido mal administrado no años, sino décadas completas. Sus directivos apuestan a ganarse la lotería sin comprar boleto, esperan comprar a un desconocido y que por arte de magia se convierta en alguien que la rompa en nuestro país (como Robert de Pinho en su momento), esperan que de la nada surja una generación mágica como la del 99 o contratan veteranos para ver si su ‘último aire’ les alcanza para cargar con el equipo (caso Carlos María Morales o Bruno Marioni), el problema es que dichas fórmulas funcionan una de cada 10 o una de cada 20 ocasiones, y mientras eso ocurre siguén navegando sin rumbo.

Así, el problema en Atlas es que los malos resultados van a perdurar mientras se sigan tomando las mismas decisiones absurdas de siempre y lo más alarmante para los aficionados rojinegros es que no se ve que para cuando vaya a dejar de ocurrir esto, por lo que parece estamos en presencia de una auténtica historia sin fin.