En Cruz Azul se respira incertidumbre, angustia, frustración, entre muchas cosas más y no es para menos.

Este semestre futbolístico ha sido malo para los Celestes, puesto que en la Liga Mx, llevan sólo el ocho de 24 puntos posibles y en la Copa mx con sólo cuatro unidades cosechadas, consumaron, el primer fracaso en la era de Pedro Caixinha.

Previo al inicio del Clausura 2018, los celestes se armaron con nombres como Walter Montoya, Carlos Fierro, Javier Salas, José Madueña y el polémico Carlos “Gullit” Peña, por lo que pocos imaginábamos que a la mitad del campeonato, Cruz Azul estaría padeciendo en el lugar de la tabla general, muy alejado de puestos de liguilla.

Y la Máquina no sólo contrató futbolistas, como en cada torneo, sino también trajo al entrenador  portugués Pedro Caixinha quien, además de ya haber probado las mieles de un título en el futbol mexicano con Santos Laguna, llegó con la misión de mejorar los resultados que dejó su antecesor Paco Jemez, quien logró clasificar al equipo a la liguilla luego de tres años de ausencia.

El lusitano, quien firmó por tres años, llegó a La Noria tomando decisiones de alta importancia, la más polémica de ellas fue prescindir de los servicios de Christian “Chaco” Giménez, último ídolo celeste, algo que disgustó a la afición cementera que, combinado  con los malos resultados, han ocasionado que estén pidiendo su salida tempranera del club celeste.

Para la mayoría de los aficionados celestes, el presidente del club Billy Álvarez es el mayor responsable de que Cruz Azul se haya convertido en la burla de todo el país; bajo su gestión, sólo se ha conseguido un título de liga, han perdido 10 finales en la que sobresale una contra el archi rival América, la cifra de aficionados descendió en un 15% de aficionados a nivel nacional y, como cereza del pastel, hasta inventaron el verbo “cruzazulear” como “homenaje” a sus fracasos.

Como ha pasado en los últimos tres años, los jugadores celestes aceptan las críticas y, además de sentirse avergonzados, reconocen una deuda con la afición, confirman que la Máquina debería estar peleando todos los torneos y reafirman su compromiso y confianza en salir adelante en el torneo local.

Su afición, por el contrario, sólo se queda con la incógnita sobre si algún día el equipo de La Noria, recuperará la grandeza de la década de los 70’s.