Sí amigos, el Monstruo del Quinto Partido empieza a salir de su letargo, de su sueño profundo, de su hibernación y amenaza como cada cuatrienio, en devorar a su presa favorita, el Tri.

Su nombre popular (Quinto Partido) viene de muchos años atrás, acuñado por la población mexicana que cada mundial ve como su selección sale avante de los primeros tres cotejos, pero en el cuarto partido, el monstruo termina con cualquier esperanza de llegar al quinto juego.

Aficionado mexicano, decepcionado y triste.
Aficionado mexicano, decepcionado y triste. Internet

Además, tiene bien desarrollado su sentido del olfato, pudiendo sentir el olor a “ilusión” a millones de kilómetros de distancia. La vista también está ampliamente desarrollada y puede ver la “esperanza desmedida” desde muy lejos. Es invisible al ojo humano, por lo que no se conocen aún sus características particulares, sin embargo, se disfraza de otras selecciones de futbol provocando pánico a su presa, las últimas veces lo hizo de Bulgaria, Alemania, USA, Argentina (dos veces) y esta última vez, de Holanda.

Arjen Robben celebra su anotación con la selección holandesa.
Arjen Robben celebra su anotación con la selección holandesa. Internet

Habita en zonas “futboleras”, si bien un poco alejado del bullicio, lo que le permite hibernar cuatro largos años, solo se despierta para alimentarse de aficionados, jugadores, directores técnicos, patrocinadores, televisoras. Es decir, esta criatura basa su dieta principalmente en el equipo representativo de futbol de México, plagado de jugadores con pánico escénico, pecho frío y escaso talento.

Oliver Bierhoff y Juergen Klinsmann en la eliminación de México durante Octavos de Final del Mundial 1998.
Oliver Bierhoff y Juergen Klinsmann en la eliminación de México durante Octavos de Final del Mundial 1998. Getty Images

Su método de caza no es simplemente matar, sino que tiene un ritual en el que goza acrecentar la esperanza de sus víctimas, haciéndolas creer que podrán escapar y llegar al quinto partido, las alimenta de falsas ilusiones y justo cuando la presa está más confiada, el Monstruo del Quinto Partido ataca sin piedad y liquida en cuestión de minutos sin dejar rastro alguno.

Cuando el Monstruo se sacia y adquiere los nutrientes necesarios, regresa a su guarida para así, esperar cuatro años más a que sus confiadas presas engorden sus sueños, utopías y quimeras en un nuevo ciclo mundialista y cuando sea la hora y el momento indicado, despertar y lo demás será historia.